21.10.15

EL DESAFÍO DE EXPANDIR EL LIMBO

ENTREVISTA A FABRICIO JIMÉNEZ OSORIO

Por Claudio Rojo Cesca


Fotografía por Julio Gutierrez

Escritor y editor, Fabricio Jiménez Osorio es un notable surfer de la movida editorial independiente de Tucumán y el resto del NOA. Ha publicado los libros “Bifurcaciones Falaces” y “Un limbo ideal”, desde donde arremete con una prosa potente y sanguínea. El sello independiente que dirige,  Gato Gordo Ediciones, dio sus primeros pasos a comienzos de 2015 y hasta la fecha ha presentado seis títulos, algunos de ellos verdaderas gemas en términos de forma y concepto. Recientemente, Fabricio visitó nuestro platillo volador para contarnos sobre esto y mucho más.

¿Cuáles fueron las inquietudes que desembocaron en la gestación de un proyecto editorial con las características de Gato Gordo?

Veía que no había una apuesta fuerte con la narrativa, como si la había con la poesía. Y veía también que a la poca narrativa que circulaba, por lo menos a mi alrededor, le faltaba ser más jugada, más desobediente y experimental. A eso se le sumaba que los libros no son baratos, y que hay mucha gente que escribe cosas increíbles que por cuestiones meramente materiales terminan siendo secretas. En Buenos Aires ya existían desde mucho antes editoriales que a su manera habían respondido a estas problemáticas (como Belleza y felicidad, o Eloísa Cartonera). Obviamente habían respondido en otro contexto histórico y político de Argentina, distinto a este. Traté de tomar lo que me sirviera de esas tradiciones, y aplicarlas a la “realidad” de este tiempo en este lugar, el Tucumán de 2015.

Hablanos un poco sobre el trabajo de edición con los autores, desde el momento en que te encuentras con algo que te interesa publicar hasta el final del proceso, con el texto impreso en su versión final. ¿Emprenden un trabajo distinto o tienen un plan más o menos fijo?

En general se puede tener en cuenta algunos planes fijos que están relacionados a la producción y distribución. Por ejemplo establezco tiradas de 50 ejemplares, y le regalo a cada autor la mitad. Si se agota, reimprimimos por demanda, para que todos los títulos estén siempre disponibles. Pero a la hora de editar, cada libro ha exigido un trabajo muy distinto. Quizás “Estatura promedio”, de Florencia Méttola, haya sido el más ágil de editar. A ella me la recomendaron, leí su blog, y me encontré con ese diálogo que disfruté mucho. Sin conocerla casi, le mandé un mail proponiendo publicar su diálogo así como está en el blog, pero ella quería retocarlo. Yo sentía que no hacía falta, quería que ese librito se asemeje al formato de posteo. El resultado fue muy bueno. Después, hay casos como el de María Perseveranda o Hernán Lucero, a quienes ya había leído, y les pedí que me enviaran nuevos textos suyos, y yo elegí lo que más me gustó. Suelo buscar lo que publico, y en muchos casos busco libros que no están escritos, me empecino con personas que conozco, que sé que escriben muy bien, y discuto ideas hasta hacer nacer de esas discusiones una propuesta de libro, un libro que pida escribirse. Esos procesos son más lentos, hay que ser insistente, establecer pautas y ese tipo de cosas. Me ha pasado de estar en medio de una conversación y sentir que lo que se me estaba contando era un libro. A algunas personas que se los he planteado, de entrada no creían en sus ideas y necesitaron más discusión. Las entrevistas también comprenden procesos de edición muy largos, muchas pruebas de galera desde la desgrabación hasta el borrador final, eso lleva meses de trabajo. En todos los casos buscamos que cada palabra, cada frase, cada oración del libro, se parezca plenamente a sí mismo, que no haya impostaciones, que no suene como dicho por otra persona que no sea su autor. Cada libro tiene, además, un diseño diferente, juego mucho con las tipografías, y eso también lo voy consultando con cada autor.

Parte del trabajo Editorial, en especial si pensamos un espacio independiente, que circula fuera de las redes del mercado de las grandes librerías, es encontrar su lugar dentro de la comunidad de lectores. ¿Cuál crees que es el desafío más grande en ese sentido?

Para mí es fundamental que a partir de la literatura se pueda generar una comunidad, encontrarle a la literatura una vuelta “expansiva”. Primero que nada eso, y hoy por hoy es un desafío muy grande, porque considero que nos cuesta leernos entre pares y apoyarnos. Sí sucede, pero no a gran escala. El egocentrismo literario sigue siendo aplastante por estas latitudes, y miramos mucho para afuera, sobre todo para Buenos Aires (en caso de concentrarnos en escritores vivos). No está mal atender que se hace allá, es muy inspirador muchas veces, pero también está bueno intentar construir una fuerza acá.
El otro desafío que se me ocurre sería hacer que la literatura genere interés. No se le demuestra el interés que se merece, entre tantas cosas, porque comprar libros es caro. Y si se trata de escribir y editar, tenemos una cultura de la edición como servicio, que para mí hay que romperla. Sin querer se termina confundiendo “imprenta” con “editorial”. Eso es grave. Entonces se escribe pensando que para publicar hay que mandar lo que sea a cualquier editorial y preguntarle cuánto cobra. Así no funciona. O por lo menos yo no estoy de acuerdo con ese camino. Los libros de Gato Gordo Ediciones son baratos, están hechos artesanalmente con materiales que se consiguen en cualquier librería. Me interesa que esa forma de producción resulte alentadora a la autoedición artesanal, a la circulación de plaquetas entre amigos, a la resignificación del libro (los que hacemos nosotros parecen fanzines, pero eso se tiene que entender como parte de la estética que queremos proponer en esta etapa inicial de la editorial).

Fotografía por Nicolás Bulacio

¿Cómo vienen pensando y haciendo las presentaciones de sus libros?

Hornos - Entrevista a Ana Hynes” se presentó en un espacio under que se llamaba La Panadería. Fue el último evento que hubo en ese lugar, porque lo cerraron para demolerlo. En esa presentación hubo performance, bandas en vivo, y por supuesto, una gran fiesta hasta el amanecer. Fue una fiesta increíble, y el libro voló. Fue el primero en agotarse. No hemos hecho otras presentaciones además de esa, pero a las próximas las pensamos así obviamente, siempre van a terminar en fiesta. Nos parece fundamental eso, porque contribuye a quitarle a la literatura este prejuicio de que es solemne, aburrida, y poco convocante.

A fines de octubre presentaremos el segundo de la Colección Entrevistas: “Coturnos – Entrevista a Liborio Iuculano”. Es un libro que parte de experiencias personales en torno al arte Drag, desde el punto de vista de quien consideramos la dragqueen más importante de Argentina: Elektra Trash. Esa presentación también tendrá una fiesta muy loca, y será en el marco del festival de arte LGTB “La degenerada”. Durante la instancia “formal” de la presentación, es decir, al inicio, lamentablemente Elektra no estará físicamente, pero la tendremos vía Skype.

El catálogo está enteramente dedicado al texto en prosa, pero también hay una rareza: Fiestas Maravillosas (Invitaciones Reunidas), de Katra Katrina. ¿De dónde salió una idea tan interesante para un libro como ese y qué creen que se cristaliza a través de esas invitaciones?

“Fiestas maravillosas” es lo primero que publicamos a principios de año. Con ese libro nació Gato Gordo Ediciones. Y fue una idea mía, la venía pensando desde diciembre del 2014. Las invitaciones que están ahí son descripciones reales de eventos de facebook, copiadas y pegadas tal cual, con errores de ortografía y de tipeo. Lo único que hice fue rastrearlas una por una, ordenarlas cronológicamente, y titularlas. Son las fiestas que se hacían y se siguen haciendo en un lugar que nos encanta y donde también hicimos alguna que otra fiesta: Tucumán Arde. La mayoría de la gente que va a esas fiestas sabe quién es la autora de esas descripciones delirantes (es amiga mía además). Un día le propuse que editemos sus descripciones y las publiquemos. Se entusiasmó, pero me pidió que no revelara su nombre real. Una pena, me hubiera encantado convencerla de que lo firme con su nombre. Como me sugirió el pseudónimo Katra Katrina, le pedí que me inventara una biografía breve para la primera hoja del libro, y me la mandó ese mismo día. El libro creo que es de los más graciosos del catálogo. Me pasa que me lo sé de memoria pero cada vez que lo abro en cualquier página, me tiento de la risa. Eso ya me parece profundamente literario. Es inclasificable, como digo siempre, es gracioso, libre, desprejuiciado, y escrito como en estado de ebriedad. Para mí, una joyita.

Contanos un poco sobre Hornos, entrevista a Ana Hynes, que pertenece a la primera serie dentro del catálogo. ¿Cómo fue creciendo la idea del formato?

“Hornos” fue una co edición junto al Colectivo LGTBIQP en lucha. El colectivo cuenta con un poderoso archivo de entrevistas a personas no heterosexuales que vivieron en Tucumán y el NOA. La idea era apelar a la memoria colectiva para empezar a reconstruir la historia LGTB a nivel provincial, porque es una historia no documentada, y llena de datos y vivencias muy ricas y asombrosas, pero además necesarias de hacerse visibles. Como esas entrevistas no tenían circulación, le propuse a mi compañero y amigo Patricio Dezalot que inauguráramos una colección nueva que no sea de ficción, que sea de historial oral, tomando de base a los archivos del Colectivo LGTBIQP en lucha. Le encantó la idea, me presentó un súper proyecto, que incluía a “Hornos” como el primero de la lista. Así que empezamos por ese. Lo editamos juntos, él como director de la colección, y yo como director de la editorial. Quisimos hacerla “literaria”, que sea como leer un monólogo o una novela, y para eso cambiamos muchas cosas, empezando por la eliminación total de las preguntas. Son entrevistas sin formato de entrevista, y libros sin formato de libro convencional (tiene gráficos y las páginas están divididas en dos columnas, asemejándose a una revista). El diseño y maquetación ahí corrió por cuenta de Nicolás Bulacio, que nos dio una mano importantísima también en la presentación a través del registro fotográfico. Es una colección muy linda, y la recepción que tuvo puntualmente ese libro fue fenomenal. Por ahora está agotado, pero dentro de muy poco sale una reimpresión.

Tomemos un momento para hablar de Un limbo ideal, uno de los libros de Gato Gordo, que es, además, de tu autoría. Es un texto muy diferente a Bifurcaciones Falaces, a pesar de que ambos ubican una primera persona para narrar y desarrollan componentes muy abstractos, como la vida onírica en Limbo y esa especie de asociación libre arrolladora de Bifurcaciones. ¿Qué puedes decirnos sobre la experiencia en la construcción de estas voces?   

Para mí, “Bifurcaciones falaces” es una nouvelle en clave de prosa poética. Tengo amigos que disienten, que la consideran un poemario, y otros que lo ven inclasificable. Son 8 textos escritos solitariamente durante un invierno. Es un libro invernal, que se empezó y se terminó a sí mismo solo. Tomé algo de Osvaldo Lamborghini, que empezaba por una frase cualquiera, y agregaba otra, y así seguía sin parar. Eso me pareció un procedimiento fascinante para comunicar como “desenterrando”, largarse a escribir hacia adelante, sin un plan. Escribir para DESCUBRIR qué era lo que se quería decir. Ese fue el ejercicio de “Bifurcaciones…”, muy parecido a una sesión de psicoanálisis, si se quiere, o al método de los surrealistas (aunque no es un libro surrealista).

Un limbo ideal” aparece mucho después. La exploración es otra. Antes renegaba con la literatura onírica, me parecía un lugar común al que había que evadir, como creo que hay que evadir a todo lugar común. Después me enemisté con eso y consideré a mi propio prejuicio un lugar común, y empecé a contar mis sueños en mi muro de facebook. A fin de año noté que había acumulado muchos sueños, y los copié y pegué en un bloc de notas, y ahí quedó. Después vino Eduardo Muslip al taller de narrativa Ampersand. Yo estaba participando y no tenía un cuento, así que agarré esos estados de face que hablaban de sueños, e hice una especie de collage. Los ensamblé, les di continuidad, busqué que siguieran un hilo (en ese proceso fueron eliminados algunos sueños, cambié tiempos verbales, modifiqué varias cosas). Quedó un texto muy raro, lo llevé al taller sin mucha confianza, y a partir de su lectura se originó un debate genial sobre Felisberto Hernandez, Copi, Levrero… No lo podía creer, me resultó alentador, y lo publiqué atendiendo a las observaciones que me habían apuntado Muslip y mis compañeros.

¿Te parece que el auge de las redes sociales y la cultura del blog aportó su granito de arena en el surgimiento de la movida literaria independiente?

Sí, absolutamente. Incluso también creo que las redes sociales impulsan, no solo otra forma de circulación literaria, sino además otra manera de escritura (breve, absurda, en tiempo presente, autorreferencial, entre otras características), y eso comprende un cambio muy notable en la literatura desde un tiempo a esta parte. También a través de las redes sociales se generan vínculos a distancia, intercambio de textos, etc. En ese sentido, no puedo dejar de citar mi experiencia en la revista Los Inquilinos. Tanto conmigo, como con Fernanda Alvarez Chamale (desde Salta), el trabajo estuvo facilitado por las redes sociales. A las ideas que me inspiraron a hacer Gato Gordo Ediciones las conocí por diarios digitales linkeados en facebook. Sobran ejemplos para atestiguar que la movida literaria independiente y las redes sociales están entrelazadas a fuego.

Visitá la página de Gato Gordo Ediciones: https://www.facebook.com/GatoGordoEdiciones?fref=ts

1 comentario:

  1. Me encantó la entrevista!!!! Fabri, transmites toda tu pasión, entrega, ideales y convicciones literarias!!!! Orgullosa de vos hijo querido!!! Besote

    ResponderEliminar